Luego se dirigió a la gente y dijo: "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido. A diario he estado enseñando en el templo, y no me apresasteis. Pero todo esto ha ocurrido para que se cumpla lo que escribieron los profetas". Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. (Mt 26, 55-56)