Luego se dirigió a la gente y dijo: "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido. A diario he estado enseñando en el templo, y no me apresasteis. Pero todo esto ha ocurrido para que se cumpla lo que escribieron los profetas". Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. (Mt 26, 55-56)

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El hombre está cautivo... ¡rompe sus cadenas!

 

Hay un lugar en el que todos convergemos: el punto equidistante entre tú y yo...